Historia

La esperanza para muchos empezó en medio de un desastre.

El 6 de junio de 1994 un sismo sacude al sur de Colombia ocasionando deshielo del volcán nevado del Huila y varios deslizamientos que represaron la parte alta del río Páez. Minutos después una avalancha descendió las estribaciones del nevado del Huila con una fuerza inusitada, destruyendo cientos de casas que habitaban comunidades indígenas de la zona. Según cifras oficiales, ese día perdieron la vida 1.100 indígenas y campesinos colombianos en el departamento del Cauca y 25 puentes fueron destruidos entre muchos otros daños a la infraestructura vital de la región.

Toni Rüttimann, un ciudadano Suizo que ha dedicado su vida entera a construir puentes peatonales para las Comunidades mas pobres, se conmueve con las noticias sobre la emergencia del Cauca y viaja desde Ecuador hacia Colombia apoyado remotamente por sus amigos de nuestro vecino país y también de Suiza. Sin proyectos de papel ni discursos se reunió rápidamente con las comunidades y las organizó para construir puentes emergentes en la zona mas afectada por la avalancha. En un corto periodo de tiempo, el Suizo alcanzó a construir diez (10) puentes peatonales, restableciendo la comunicación a los pobladores sobre el río Páez antes de partir hacia otro lugar del mundo donde aún hoy continúa con su maravillosa misión.

Testigos de aquel ejemplo e inspirados por esa experiencia, dos Colombianos (Carlos Andrés Barrera & María Consuelo Sandoval) decidimos pedir a Ruttimann que nos compartiera su técnica y algunos conceptos básicos de la construcción de puentes. Desde entonces, y motivados por un milagro sucedido en 2006, nuestra opción de vida es llevar soluciones seguras de movilidad a otros Colombianos en regiones apartadas que sufren de aislamiento.

Pareciera que hemos hecho mucho, pero en el camino descubrimos que nuestra misión apenas comienza frente a la gran cantidad de niños y abuelos que aún hacen un llamado de ayuda silencioso en medio de nuestros ríos y montañas.

Entendemos que nuestra misión va más allá de construir puentes estructurales que unen dos puntos geográficos; nuestro proyecto de vida busca trasmitir confianza y empoderar a nuestros campesinos e indígenas a creer en sí mismos; construyendo puentes entre los que tienen y los que necesitan, puentes entre las Instituciones y los campesinos, puentes entre los que piensan diferente y puentes de oportunidad para todos, porque creemos que nuestro trabajo es un pequeño aporte a esa PAZ que tanto anhelamos todos los Colombianos.

Es preciso aclarar que por un acuerdo mutuo, las acciones que adelanta Fundación Puentes de la Esperanza en Colombia no relación directa ni relación alguna con el trabajo que simultáneamente desarrolla Toni Rüttimann en otros lugares del mundo. Sólo nos conecta un vínculo de amistad y un profundo respeto mutuo, además del reconocimiento permanente que siempre haremos a su legado y a la huella que Toni “El Suizo” dejó en nuestro país y en nosotros mismos.